lunes, 9 de junio de 2014

“…nostalgia por la vida que no tendrás…”



Miré la película “Mi vida sin mí” (My life without me). Y, aunque el argumento no me pareció nada sorprendente al principio, hubo algo especial que me hizo pensar y reflexionar, pienso que a lo mejor fue la temática de que una persona tan joven como Ann (Sarah Polley) descubra lo efímero de la vida , que esa seguridad de tener los días contados la lleve a redescubrir los placeres de la misma y pensar en aquellas cosas que le gustaría hacer antes de morir así como la frustración por aquellas cosas que no.  

miércoles, 4 de junio de 2014

El mundo gay



El mundo gay es tan hostil como el mundo heterosexual. Más hostil porque aparte de soportar la propia adversidad, se tiene que lidiar con toda la basura que llega del mundo heterosexual. En el mundo gay como en el mundo heterosexual la masculinidad está sobrevalorada. Antes muerto que ser una “loca pasiva payasa”. Y si vas a dar el culo, pues que sea a escondidas, que no se enteren tus amigos activos  y que por nada del mundo se te vaya a salir la pluma. Porque sí, en el mundo gay, también detestan esas expresiones femeninas. 

El mundo gay como el mundo heterosexual  también suele ser un mundo falocéntrico. ¿De qué servirá una enorme verga si no se puede hacer nada con ella?; pero no importa, entre más grande y gruesa, mejor. El mundo gay es tan machista como el mundo heterosexual: "las mujeres y las lesbianas" van marchando un paso detrás y a un brazo de distancia. Yo no creo en el mundo gay ni en el mundo heterosexual. Ambos me tienen hastiado. 

"The Lady is dead" by Roy Raz

martes, 3 de junio de 2014

¿Por qué hay que salir del closet?



“El armario es una verdadera estrategia, una verdadera institución de represión, persecución, control, invisibilidad y conminación al silencio: el armario está pensado para borrarnos de la sociedad robándonos la palabra y el acceso a la vida pública”.
 Paco Vidarte

Contestaría la pregunta del título de este artículo de “un plumazo”, pero aun puede ser más sencillo: hay que salir del closet para existir. ¿Pueden los gobiernos democráticos atender demandas de gente que no existe? Es importante entender “el closet” como ese sitio camuflado con el nombre de “vida privada” que bajo ninguna circunstancia debe ser pública, porque en la vida pública estamos privados de vida: Literalmente.

lunes, 5 de mayo de 2014

“Ustedes sí pueden pasar, pero ella no”



A veces resulta difícil constatar la homo/lesbo fobia en un contexto donde realidades identitarias y conflictos se superponen, pero la transfobia es evidente. El miércoles pasado caminaba junto a unos compañeros y una compañera transgénera por las calles del centro de León hacia algún bar en la zona más chic y excesivamente falsa de esta homofóbica ciudad colonial. 

Queríamos ilusamente encontrar un sitio donde poder estar hasta muy tarde. Y pasó lo que temíamos al intentar acceder al bar K9, no tan chic y súper transfóbico. El corpulento portero dijo: “Ustedes sí pueden pasar, pero ella no”. Cuando empezamos a cuestionarle, pidió la cédula de identidad de ella que, por supuesto, no le mostró porque intuíamos la humillación que pretendía hacerle al burlarse y justificar su transfobia en el documento que no refleja ni respeta su identidad de género asumida. Nadie se quedó en este lugar y decidimos entrar a otro donde no hubo problema para permanecer, pero  las miradas, murmuraciones y risas de las demás personas en el bar siempre fueron evidencia de la transfobia.

sábado, 3 de mayo de 2014

Esos días antes de nombrar(me)



¿Cómo eran esos días antes de nombrar(me)?  Si, esos días en que no sabía nombrarte. Cuando no sabía lo que significaba estar colgado de un sentimiento, a un objeto desviado del deseo. Donde no conocía el error ni la equivocación de mi felicidad. ¿Cómo eran esos días en que los callejones no tenían muros a la salida? Claro, aquellos días en que bastaba estar tirados en el techo de la casa vieja, viendo el cielo, comiendo gominolas y contando nuestros planes. Esos planes que siempre sospeché como sueños locos. ¿Cómo eran esos días en que la etiqueta aun no llegaba a mis oídos? Esos días en que regresaba corriendo de la escuela para encontrarle, para que me sacara muchas risas y entre golpe y golpe de balón un contacto anunciando una caricia. ¿Cómo era salir sin oír un grito pronunciando un nombre al que no podía responder? ¿Cómo era vivir sin la evaluación y el juicio de extraños en la calle? Días en que un pensamiento y sentimiento fuerte se alojaron ardiendo en la oscuridad de mi pelo. Días en que nada reducía mi humanidad a un nombre, a un logo, a una marca, a un estereotipo, a un insulto o una categoría. ¿Cómo eran esos días antes de nombrar(me)?  

Fotografía by Waldir Ruiz