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viernes, 28 de noviembre de 2014

Querido Albert…



A Camus, por supuesto.

Estuve en tus zapatos y dormí al lado de la ventana. También pasé horas bajo la luz de la vela leyendo el zine feminista que llevó la Tita mientras mi mama hacía la cena. Si, los mismos frijoles de todas las tardes, con la excepción que, esta vez, la ración disminuyó. Es difícil comprar frijoles ahora. Si, estuvimos en las mismas. Albert, también estuve llorando hasta quedarme dormido. Hasta volver a despertar en la madrugada para volver a llorar. Y pude conocer aquello que sentiste al saberte pobre entre los pobres. Todo esto en el mismo día y en tu misma noche. Estuve caminando por tus calles y el sol, de este lado, me hizo mella. Estuve leyendo tus hojas sueltas y, Albert, créeme que estoy intentando guardar en mi mente como un Sutra sagrado aquello que me decís de que el origen no determina el destino. Entonces, solo así, respiro profundamente y me vuelvo a dormir del lado de la ventana.

Fotografía by Waldir Ruiz

miércoles, 1 de octubre de 2014

{Primera cita}



Imagen by Hana Dunk

La primera cita. Nunca antes habíamos tenido una, pese a que ya nos habíamos visto tantas veces, concordado en tantos espacios. Pero no habíamos tenido una primera cita. Ni siquiera recuerdo cómo fueron mis otras primeras citas pasadas. Siempre hay un halo de absurdo y estúpido misterio en estas trivialidades. 

Yo estoy dispuesto a exponerme. Me gusta. Y la conversación buena hasta el momento en que digo que soy  feminista y él lanza una pregunta inocente, irrelevante y no merecedora de él. “¿Puede un hombre ser feminista?”. Yo quiero hablar de otras cosas: colonialismo, sexualidades disidentes, violencia estatal y otros tantos temas que Nicaragua me suscita. Ese debate ya no me interesa.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Una pequeña idea del miedo



Una primera imagen. Un primer momento. El agua, vos y yo. El mar.  Nunca he entrado al mar, es la primera vez y en tres semanas cumpliré 12 años. Nunca lo había visto tan cerca. Vos tampoco, pero a diferencia de mi, vos no tenés miedo de esa infinidad de agua. Salís corriendo… corrés y corrés sin camisa, casi puedo sentir cómo se queman tus pies en la arena blanca y caliente.  Yo me apuro. Me da pudor quitarme la camisa, luego el pantalón, pero me desnudo: solo con el diminuto short de baño… Corro descalzo hasta el borde húmedo. Se me escapan sonrisas nerviosas todo el tiempo. Te me quedás viendo desde adentro, con agua al pecho y brazos hacia arriba, invitándome a entrar rápido a la humedad divertida… Transcurren segundos, quizá minutos. Aun lo pienso. La estoy pensando. Puedo sentir cómo mi suelo se mueve… se desmorona, pero quiero estar con vos y me lanzo al agua. Estoy nadando con miedo, pero con ganas de vencerlo para estar con vos en ese piélago.  Lo estoy haciendo. Saboreo la sal y busco abrazarte en un intento  proxémico de decirte: ¡Estoy aquí, llegué, lo hice!  Y estallan risas en un aparente chapoteo infinito.

Zander Hodgson by Ian Cole/ Homophotography

miércoles, 4 de junio de 2014

El mundo gay



El mundo gay es tan hostil como el mundo heterosexual. Más hostil porque aparte de soportar la propia adversidad, se tiene que lidiar con toda la basura que llega del mundo heterosexual. En el mundo gay como en el mundo heterosexual la masculinidad está sobrevalorada. Antes muerto que ser una “loca pasiva payasa”. Y si vas a dar el culo, pues que sea a escondidas, que no se enteren tus amigos activos  y que por nada del mundo se te vaya a salir la pluma. Porque sí, en el mundo gay, también detestan esas expresiones femeninas. 

El mundo gay como el mundo heterosexual  también suele ser un mundo falocéntrico. ¿De qué servirá una enorme verga si no se puede hacer nada con ella?; pero no importa, entre más grande y gruesa, mejor. El mundo gay es tan machista como el mundo heterosexual: "las mujeres y las lesbianas" van marchando un paso detrás y a un brazo de distancia. Yo no creo en el mundo gay ni en el mundo heterosexual. Ambos me tienen hastiado. 

"The Lady is dead" by Roy Raz

domingo, 16 de marzo de 2014

Dan



Hoy vino Dan. Platicamos en la acera de la casa de mi madre. Desde hace un tiempo es extraño cuando lo logro ver. Hace unos días lo vi en una calle del centro… Algo cerca de su casa. Era un atardecer muy parecido al amanecer de esos días en que era mi amigo. Lo distinguí por su camiseta blanca… su prominente y hermosa estatura. Creo que en el fondo Dan y yo somos muy parecidos. En esa ocasión no quise hablarle. Me senté en una banca del parque y lo observé alejarse erguido, pensativo y encantador.  Bueno, vino, y mi madre le ofreció una sangría y en las pausas se quedaba viéndome. Acariciándome con sus ojos. Silencioso. Pude ver lo mucho que me extraña en el brillo cálido de sus pupilas y el movimiento nervioso de su boca pequeña y fascinante. Mirándome de reojo. Diciéndome cosas con esa mirada que sólo puede definir e interpretar mi alma que le conocerá a lo mejor de antaño: una imagen que me ha regalado para siempre.
   
 
Zander Hodgson by Ian Cole
  

sábado, 15 de marzo de 2014

Vivís tu sueño



Ilustración by Paula Bonet
A veces te va tan bien que de pronto hay gente que te asalta con preguntas: ¿vos querías esto? ¿Soñaste con este momento alguna vez? Entonces un día mientras buscás cómo dormirte te invade la sensación perdida. Esa que le da respuesta a todas esas preguntas. Inevitablemente. Lo sabés. Y repetís: yo sabía que este momento iba llegar. Lo sé. Vagaba en mí cada noche. Pero escaparon los detalles y es ahí cuando surge esa pequeña necesidad realista que rige hasta los sueños: debí soñarlo con detalles de tiempo.  Es como un sueño perfecto que voy realizando poco a poco. Y me voy dando cuenta. Como despertando y apreciando que estoy ahí de nuevo, en el comienzo del día. Listo para volverlo a intentar y mejorar los detalles de eso que llegó y estabas esperando quizá desde hace mucho tiempo.