jueves, 16 de enero de 2014

Gira. Gira. Gira.



Ya estábamos arriba y no podríamos bajarnos. Dan, vení, no te soltés. Dan, esta vez, no. Dan, esta vez no me soltés. Gira. Gira. Gira. Risas. Una nebulosa en la que su rostro iba apareciendo cada vez más borroso. Y de pronto, detrás, cerca de mí.  Mojándose dentro de la regadera. Bañándonos. Sintiendo una y otra vez su embestida. El susurro en el oído. El beso. Lo oigo gritar y cierro mis ojos e imagino cómo se queda dentro de mí mientras se viene. Todo es risa otra vez. Gira. Gira. Gira. Estoy mareado. Nos hemos subido a un carrusel que da vueltas sin parar. No quiero bajarme.


domingo, 12 de enero de 2014

La rama de un árbol llamado narcotráfico



El año pasado mi sobrino de doce años, Maycol, me regaló el libro Coca express, la historia de un correo internacional de la droga, de la reconocida periodista peruana Verónica Ramírez Muro. Nunca antes había leído algo de ella y gracias a mi sobrino me he enterado de ella, de su trabajo y, particularmente, este libro que devoré este fin de semana y me ha dejado reflexionando.

Ramírez Muro nos narra al más sesudo estilo periodístico que va de la entrevista a la crónica la historia real de Nuria, una jovencita española que cae por razones del “destino” en la adicción a la cocaína y la prostitución. Su vida revela, a su vez, la historia de muchas vidas (muchas mujeres).

sábado, 4 de enero de 2014

Managua, Kibbutz del deseo


Fotografía by Waldir Ruiz


Creo que todas las personas en algún momento o siempre en nuestra vida imaginamos o deseamos eso que Julio Cortázar, a través de Horacio Oliveira el protagonista de la novela Rayuela llama Kibbutz del deseo. Eso que para mí o para otro nicaragüense sería la Managua soñada, la Nicaragua ideal, ese no-lugar que sólo existe en nuestra mente, en nuestros deseos. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Mi boca




Cuánto cuenta mi boca,
mi boca que se abre tibia ante tu falo,
que se posa en tu glande, que lo engulle
hasta los testículos.  Pero no es tu pene, es mi boca.

Cuánto guarda mi boca,
Pero no es tu pene, son los penes.
 Un pene que-se-sabe-su-pe-ri-or a mi boca.

Mi boca que asfixia falos sin nombres.
Penes que la buscan y la encuentran:
húmeda, suave, cálida y profunda. Mi boca.

 
"La mano y la boca" by Waldir Ruiz