sábado, 20 de diciembre de 2014

Un día normal

Fotografía by Waldir Ruiz

Todo comienza —o termina— un día normal. Hasta el más funesto de nuestros días sucede un día normal. Un día en que nos levantamos, desayunamos y nos bañamos pretendiendo que todo será normal. Procuramos un día como ayer, quizá. Porque los ayeres suelen estar poblados de días normales que queremos repetir. Y a toda la gente nos gustan los días normales. Días que no atentan contra nuestra estabilidad.

viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Myu, qué le hiciste a Sumire?

Sputnik, mi amor /Haruki Murakami / Fotografía by Waldir Ruiz

Qué novela más rara y encantadora. Si no me quedaran algunos libros por leer en este año, diría que esta es la novela que más me ha emocionado. “Sputnik, mi amor” me deja claro por qué Haruki Murakami es quién es. Misteriosamente grandote.  Y realmente los libros llegan cuando tienen que llegar y si Murakami tenía algún objetivo, he de decir románticamente que, lo ha cumplido conmigo.

⋙¿Qué sucede? ¿Qué es esto que está pasando por dios? Dios, ¿MyÛ, qué  le hiciste a Sumire? ¿Qué es esta fumada?  Les juro que pasé así todo el tiempo. Era como estar al borde de un barranco todo el tiempo. Empezaba a leerla cada madrugada, cada día, para poder soltarlo a fuerza de sueño porque era tan difícil soltar esta historia. Hasta que al fin me ha dejado como quien te cuelga una conversación importante y entretenida en el teléfono.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

¿Soy un pacifista?


commons wikimedia.org

 Creo que sí. Mi pacifismo como tal no ha estado a prueba todavía; pero repruebo la violencia y me da pánico la guerra. Quiero estar muy lejos de estas, aunque, vivir donde vivo no me ha dado esa dicha. Y, aunque no esté directamente ante la violencia extrema, podría afirmar que vivo rodeado de violencia y al borde de ella cada día. He sido muchas veces víctima y otras veces verdugo. No se siente nada bien, sobretodo, desde que lo reflexiono y me pronuncio a favor de la paz. ¿Les ha pasado alguna vez?

viernes, 28 de noviembre de 2014

Querido Albert…



A Camus, por supuesto.

Estuve en tus zapatos y dormí al lado de la ventana. También pasé horas bajo la luz de la vela leyendo el zine feminista que llevó la Tita mientras mi mama hacía la cena. Si, los mismos frijoles de todas las tardes, con la excepción que, esta vez, la ración disminuyó. Es difícil comprar frijoles ahora. Si, estuvimos en las mismas. Albert, también estuve llorando hasta quedarme dormido. Hasta volver a despertar en la madrugada para volver a llorar. Y pude conocer aquello que sentiste al saberte pobre entre los pobres. Todo esto en el mismo día y en tu misma noche. Estuve caminando por tus calles y el sol, de este lado, me hizo mella. Estuve leyendo tus hojas sueltas y, Albert, créeme que estoy intentando guardar en mi mente como un Sutra sagrado aquello que me decís de que el origen no determina el destino. Entonces, solo así, respiro profundamente y me vuelvo a dormir del lado de la ventana.

Fotografía by Waldir Ruiz

lunes, 24 de noviembre de 2014

El primer hombre


Albert Camus/El primer hombre

Quería acercarme a Camus desde hace rato. Leerlo. Amarlo. Odiarlo. Comprenderlo. Y guardarlo. No había podido. La típica historia: procrastinar, procrastinar y procrastinar. Porque, claro, hay libros que seducen más que otros como gente en el mundo. Aunque, ya saben, esas grandes y calcinadoras primeras impresiones resultan en pérdida de tiempo algunas veces; pero así es uno, bueno, así soy yo. El caso es que he llegado a Albert Camus con El Primer Hombre. Por cuestiones del azar, por supuesto.

Recuerdo que quedé prendado de Camus cuando leí por ahí en un cuento de un amigo una cita del ensayo “El mito del Sísifo”. Desde entonces andaba procurando encontrarme con él de forma fortuita (¿?) Y, al fin, he empezado con su última novela escrita. Hay toda una “leyenda” entorno a su publicación, puesto que Camus cargaba con su manuscrito el día en que murió en un accidente automovilístico.