lunes, 10 de agosto de 2015

Que me quiera, pero no tanto.



Contsanza Marchant/Fotografía by Flor Velásquez
“...the way poetry moves, and moves, is a truly beautiful thing.”
- Della Hicks-Wilson

Pienso en algo que una vez leí que dijera la Gioconda Belli, en que la poesía buena nos enseña a vivir, nos enseña la belleza y la miseria de la experiencia humana. Nos enseña que no estamos solos. Y me quedo con eso último: no estamos solos. Y así, como si nada, en uno de mis solitarios y a la vez repletos días en Córdoba, Argentina me encontré con la Cony (como le decimos de cariño). Mi queridísima amiga Constanza Marchant. Y desde entonces, no he estado nunca más solo. La poesía, las alusiones, los helados y el revoloteo en la biblioteca son apenas descripciones vagas de lo que va siendo esta gran amistad.

sábado, 8 de agosto de 2015

Sociología del amor



Reductos de realidad dentro de mí,
locus de control que hace que todo
parezca producto del azar.
Una enorme suerte:
Encontrar pedazos de vos cada mañana
en esta o cualquier otra raída bufanda.
Soy un productor endémico
de zonas limitadas de significados.
Mi concepto del espacio no puede
transmitirse lingüísticamente.
Mi “aquí y ahora” y el tuyo gravitan
juntos continuamente uno sobre otro,
otro sobre mí, otro sobre vos,
tocándonos mientras nos reducimos.

domingo, 26 de julio de 2015

Los murales de Ángelo



 “Yo no soy pintor que pinta en cuadros-cuadrados y blancos… y con óleo. No estoy limitado a eso. Siento el llamado de pintar, desde una estación de bomberos, pasando por un cementerio, hasta un cartel para un negocio pequeño. Pintar para toda la gente y con todo. Sin subestimar nada ni a nadie.” 



viernes, 24 de julio de 2015

Argentina, primeras impresiones


 Tiempo después de las 11:00 am.
Despertar por el sonido cegador de la ventana.
Día nublado que recibe a esta llama flameante de
algún lugar del mero centro de América.
El primer beso porteño
entre Vidt y Av. Santa Fe.
                     Ducha caliente,
                    Mate quemando mi lengua.
Restos de mí en la habitación de algún amante infiel,
                                           alguna habitación solitaria.
                       El pibe que conocí un absurdo domingo.
Tristeza de vela apagada antes de tiempo.
Mi boca que roza la muerte en tus labios
mientras te quiero querer.´
                   En la oscuridad de un boliche.
                   En el frío de una calle, pasando
                   la  Sucre y Av. Colón.
Caminando por la vereda de enfrente a tu tristeza
                                                            inescrutable
.

martes, 21 de julio de 2015

A room of ones´s own




Sí. Un cuarto propio.  Continuo tachando títulos en mi lista de libros que siempre quise leer.  

El otro día, hace casi un mes, mientras me paseaba por Av. Corrientes en Buenos Aires con Mary (una amiga cubana) y Rosy (una amiga guatemalteca) nos entretuvimos en una de las tantas librerías que hay en esta calle. Impresionante. En Nicaragua no hay calles llenas de librerías, así que podrán imaginarse mi cara de locura y emoción.  Y entre todo esto asaltó mi vista Un cuarto propio de Virginia Woolf. Virginia Woolf es de mi top de escritoras favoritas. No tengo que decir nada más: ¡Hay que leerla!