miércoles, 5 de febrero de 2014

Un hombre sin “virilidad”




No sé cómo había pasado tanto tiempo sin pretender leer algo de Mario Vargas Llosa.  Los cachorros es la primer novela que leo de él y me ha parecido importante el tema que desarrolla y el escaneo social al que nos somete. Masculinidad, machismo y patriarcado visto desde los microcosmos de sus personajes, en este caso, el principal es: Pichulita Cuéllar. 

La novela narra la triste historia de Cuéllar que, siendo niño, es mordido por un perro en sus genitales, por lo que la castración de su “virilidad” repercutirá negativamente a lo largo de toda su vida como adolescente, joven y adulto, haciendo de esta cada vez más miserable y degradante. Dicha degradación ocurre bajo la vista y presión social, representada por su círculo de amigos. 

domingo, 2 de febrero de 2014

“Variaciones sobre el olvido”




“La memoria individual solo acaba con la muerte” Mario Benedetti
 

A menudo se nos suscita olvidar el pasado.  Yo infinidad de veces lo he intentado. En estos días, particularmente, parece que el universo se ha encargado de llevarme a comprender la lección, a aprehender, a concluir que bajo ninguna circunstancia puedo olvidar mi pasado. Terminé hace poco un libro de ensayos de Benedetti en el que reitera la importancia sobre el no-olvidar y un par de amigas ayer me hablaron acerca de los registros akáshicos.  Así que nunca más admitiré “empecemos de cero” “borrón y cuenta nueva”. 

viernes, 31 de enero de 2014

Amé a Hareton y odié a Heathcliff




Se me había metido en la cabeza leer Cumbres Borrascosas desde el 2010. Había escuchado tantos elogios y había leído tantas referencias en la literatura y visto tantas en el cine que yo tenía que saber de primera fuente de qué iba esta novela. Recuerdo que una amiga la descargó en PDF, la imprimió y me la regaló engargolada. Era enorme. Yo empecé a leerla, pero pronto la abandoné; sin embargo la mantuve como tarea personal pendiente hasta que la terminé de leer hace unos días. Eso sí, la leí como a mí me gusta: cada día por las noches desde una edición cómoda que encontré en una librería de por aquí. Ese libraco engargolado nunca me apeteció nada.

He quedado satisfecho y ahora entiendo por qué tantas referencias a esta obra, pues supone un novelón romántico que desencadenó, posteriormente, infinidad de estudios como obras pretendiéndole imitar. Previo a mi lectura investigué un poco de Emily Brontë y no me costó nada imaginarme el panorama literario para una mujer escritora, poco más desdeñable del actual, pero sí que requería gran voluntad y riesgo hacerlo. 

miércoles, 29 de enero de 2014

Sakura Card Captor (¿transgresora?)




Creo que desde hace más de una década la gente joven y adolescente de occidente se ha visto enloquecida por las series, revistas y comics orientales. Mucho manga, mucho anime y muchos dibujos kawai “llenos de inocencia”, magia y diversión.  Y claro, si algo poseen estas series es que son muy entretenidas, con sus buenas dosis de suspenso y mucha acción al hilo de un argumento interesante, aunque la similitud entre una y otra pueda saltar a la vista sin caer en lo aburrido.

Aunque la división de género no escapó nunca en la producción de estas series teniendo como referentes principales al  shōjo (para niñas/adolescentes) y el  shōnen  (para niños/adolescentes), por mencionar, porque la clasificación se extiende hasta adultos. Y sí, pues los objetivos patriarcales siempre estuvieron marcados: educar niñas dulces, mágicas y encantadoras; y, a su vez, niños fuertes, desinhibidos, competitivos e inteligentes. 

sábado, 25 de enero de 2014

“Un enorme embudo”


“Jamás cansado, jamás triste, jamás culpable” (i´m not there )
 

He padecido Rayuela desde septiembre del año pasado. Debo decir que con terminar esta primera lectura no he terminado de padecerla. Creo que será un libro que padeceré toda mi vida. Podría decir que Rayuela es un libro sin argumento y sin final. Podría repetir como ya lo comentara el mismo Julio Cortázar en sus cartas: es “un enorme embudo”, “el agujero negro de un enorme embudo”.  Y me he metido en este libro infinito en un momento de mi vida donde reinaba la incertidumbre. Donde me pasaban muchas cosas y a la vez no me pasa nada.  Me ha dolido, sin duda, y la he sangrado como herida de bisturí a un costado de mi abdomen.