jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Pornografía casera y privada?


Fotografía tomada del portal yahoo.es
Tenemos claro lo vertiginoso que ha sido el auge de la tecnología a inicios de este siglo. Fijémonos en internet con las redes sociales que como bola de nieve arrastraron e impulsaron el mercado tecnológico hacia las cámaras digitales, los celulares con esta opción integrada, las computadoras y toda esa enorme lista de novedades y alternativas que hoy por hoy tenemos para echar andar nuestra imaginación, simplificar, optimizar y hasta pasarla divertido en nuestra vida.

Pero, ¿qué pasa cuando estas herramientas se salen de nuestro control y se pone en riesgo nuestra integridad física o emocional?  Hace unos años a una amiga y compañera de secundaria le sucedió algo muy grave. Ella solía tomarse fotos con su camarita digital haciendo poses provocativas mientras las iba almacenando en su computadora y se divertía enseñándoselas a su novio… Al parecer, el jueguito íntimo fue subiendo de tono y ella accedió a fotografiarse completamente desnuda con poses absolutamente obscenas. Todo iba bien, quedaba entre ellos, pensaban. “A su computadora no tenía acceso nadie, no había de qué preocuparse” decía mi compañera.

Pero, pasó “lo que suele pasar” con las computadoras: se dañó.  Y en el “corre corre” de las tareas de la Universidad lo único que le importaba era encontrar un técnico para que repara su computadora, ni recordaba de que ahí andaba almacenada una considerable cantidad de “fotos íntimas”.  Dejó su computadora en manos de un “amigo” especializado en reparación y mantenimiento de ordenadores, luego de un par de días le devolvió su computadora y ella siguió con su vida cotidiana hasta que la pesadilla empezara unas semanas después.

De pronto, el amigo del amigo del amigo del novio andaba 4 fotos “pornográficas” de ella en su celular. Luego, “Luís”, “Pedro”, “Juan”, “Carlos”, “Antonio”…  Se enteró su familia, luego su novio terminó la relación con ella sin apoyarla en medio de todo ese asunto tan bochornoso… y como por arte de magia casi medio pueblo andaba sus fotos en el celular. El jueguito se convirtió en un enorme problema, para ella y toda su familia, a tal grado que se cambiaron de ciudad. Ni siquiera puedo imaginar lo que sintió mi compañera…

A todo esto, pues lo único que queda de reflexión es que mientras menos precavidos seamos, peor la pasamos. Algo que a mí me llamó la atención de su caso (y  de otros similares) es ¿por qué son sólo ellas las que se tienen que desnudar ante una cámara? ¿Por qué no ambos? Esto siempre propicia que una de las partes cargue con mayores daños en casos como estos. Otro punto importante es que debemos fijarnos bien a quienes les confiamos, en general, nuestros dispositivos de almacenamiento de información y considero que juega un papel muy importante la ética de los profesionales en este campo.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Cuando era chico"


DONDE QUEDARON_by_Waldir Ruiz
 Cuando tenía 17 años solía frecuentar a un chileno de unos 20 años entre un bloque de clase y otro cuando estudiaba en León. Recuerdo que era para los primeros días de clase y conversábamos casi diario en el parque central mientras me invitaba a un raspado.   Le gustaba preguntarme cómo le hacía yo para divertirme “cuando era chico”, entonces, le contaba que jugaba fútbol con los chavalos del barrio, los de la cuadra o los de la esquina… y los zapatos de un miembro—el mal jugador-- del equipo perdedor quedaban colgados en el tendido eléctrico…

Él me decía que cosas similares hacía en su patria “cuando era chico”, pero que, a veces, los chicos de su barrio  tiraban los zapatos por puro gusto al alambrado eléctrico. Una anécdota que recuerdo es cuando me contó sobre la mudanza de su familia desde una zona rural de Chile, que no recuerdo el nombre, hacia una habitación en la Av. Apoquindo en Ciudad Santiago. (Lo que más me gustaba de hablar con él era oírle su acento y esa manera fluida de combinar la forma de tratamiento vos pronominal con la desinencia verbal del vosotros).Todas sus historias eran sobre el cambio y diferencia entre sus dos ciudades. Andaba en León por un mes y por razones “estrictamente laborales”. 
  
“Y ahí (en Santiago) uno está tranquilo en su cuarto, pero te asomái a la ventana y te dai cuenta que a la vecina le tiritan las hormonas, ahí te tirái sobre la cama y no sabís si echarte una paja o pegarte una ducha” me decía  el Chileno que, por cierto, se llama Tomás. 

Entonces, cuando llegaba mi turno de contar algo yo iniciaba “los chavalos del barrio…” y él me asaltaba la palabra (frunciendo el seño): ¿Los chavalos del barrio?, Y yo: ¿los chavalos del barrio? Son los chavalos del barrio… mientras nos reíamos porque a él siempre se le olvidaba a quienes me refería. 

A la sazón, recuerdo que me contó que a su vecina finalmente “se la planchó” y le gustó su “raja” y que también le gustaban “las gorditas con mini del centro”. Cada vez que nos encontrábamos me decía “no cacho por qué la gente se amarga”. Las gringas “siempre pican” me decía haciéndose el galán y de mí le gustaba mi cara de “lolo estudioso”. Tomás “a la pinta se la pasaba todo güendy conmigo”,  las mujeres le gustaban con buenas “gomas”  y cuando se bajaba de la “cuca” que pasaba por el Parque de los poetas siempre me decía: “sigue el luto compadre” (nunca entendí por qué…jeje).

lunes, 5 de diciembre de 2011

Amor XXY


Fotografía tomada de wikidic
Hace unos días cumplí 20 años y hace un mes conocí a Harry. Todos los días  me dice por chat que quiere estar conmigo y yo también quiero; pero me da miedo. No sé qué pasará cuando vea mi cuerpo, presiento que las camisetas grandes no me salvarán. Va querer verme desnudo y contemplarme. Yo no sabré qué decirle cuando vea mis pechos de mujer y mi pene pequeño.
Me cuesta entender por qué le gusto a Harry, su esposa es linda, tiene curvas y voluptuosidades. Yo soy línea recta, perpendicular y horizontal por el ángulo en que me vean; y tengo dos pechos medianamente grandes que siempre oculto bajo dos camisas. Le gusto como hombre—parezco hombre--; pero yo quisiera gustarle  como la quiere a ella, que me deseara así como a ella.
El pasado viernes que estuvimos juntos, me salvó un borracho que merodeaba el parque oscuro y abandonado en el que nos dimos cita. Lo vi más lindo que de costumbre, usaba una camiseta de Jack, a sus 30 y tantos años todavía tiene un aire juvenil que me encanta. Lo que más adoro son sus besos, me gusta sentir su lengua, el ritmo de su respiración y su barba afelpada, calientita, rasposa, masculina.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Cosas que decir, Andrea…


Andrea Luque // Fotografía by Gloria Ruiz
“La Andrea me hace sentir bien, me da energía y buena vibra, es como un rayo de sol…” le contaba yo a mi mama un día de estos. Andrea es alguien especial que se convirtió en mi amiga y que nunca en mi vida imaginé conocer.
Nos hallamos hace más de un año: en ese entonces yo solía ser más callado de lo “normal”, totalmente hermético, hacía las cosas a la hora, cuándo y dónde tenía que ser, aceptaba pasivamente las condiciones que el sistema, al igual que un molde de galletas, preparó para la vida de subalterno que me tocó vivir…  pero la Andrea llegó justo cuando yo empezaba a cuestionarme, a replantearme muchas cosas que yo creía inamovibles y me dio lo que nadie hasta hoy me ha dado en la vida: el valor. El valor de ser diferente, de sacarle un mejor partido a la vida, o de aunque sea intentarlo…

lunes, 28 de noviembre de 2011

Erotismo Musical


"La bailarina" (1925), pintura de Joan Miró

La simbología sensual de “bailarina” de 1925 la encontramos en los  elementos más llamativos dentro de esta pintura: el color rojo y azul; el corazón y el fondo, y, sin ninguna duda, la araña y la luna. El corazón rojo simboliza la pasión, el fuego amoroso, el deseo carnal, pues a quién no le gusta una boca roja casi comestible; sin embargo en la pintura este elemento  está ubicado estratégicamente en lo que vendría a ser las caderas de la bailarina, donde está ubicado su sexo. El lugar específico de la feminidad, donde albergan todo el amor erótico, donde acogen a su pareja y lo que las hace dominar.

Por otro lado, está el color azul que ocupa el fondo. En este cuadro es utilizado para contrastar con la fogosidad  erótica que representa el color rojo, pues el azul representa lo frio, lo ilusorio , así que desde una perspectiva de contrastes puede  significar el fuego de la pasión por encima de la frialdad , la impotencia y la frigidez femenina .Y en otro sentido más unificador, son las pasiones que flotan en un inmenso mar de sueños , fantasías e ilusiones-unas  veces lícitas otras ilícitas-, pero todas  deliciosamente existentes  y provocativas en nuestro ser. Así Joan Miró consigue plasmarlo magistralmente.

Otro elemento en el cuadro que no podemos dejar pasar es la araña (que simboliza la absorción del ser por su propio centro) que pende de un hilo queda justo en la base del corazón rojo, su hilo parte de la luna (reina de la noche, del amor  nocturno) que sería la cabeza de la bailarina, éste a su vez encaja formando un tallo que aludiría al cuerpo.

El ya mencionado corazón  rojo sería las rítmicas caderas de la bailarina y la araña acentúa el sentido del sexo, pues los dos trazos que siguen serían las piernas abiertas que avanzan  misteriosamente hacia el trazo perpendicular, muy referente a un erguido falo, ubicado en el lado derecho  del cuadro que es rodeado  por una serpentina  que connota, movimiento, ritmo; en sí, música. En términos concluyentes podemos expresar  que Joan Miró nos plasmó una danza llena de sensualidad, de carga amorosa, donde la mujer seduce rítmicamente al varón. Una danza erótica llena de mucha diversión, pasión, fantasías y deseos.