La María José, la hija de mi vecina de en frente tiene una perra dóberman que se llama Muñeca. Todas las tardes salen a la calle a correr. Cómo me encantaría tener un perro para jugar así. Supe que su perra está en cinta de un dálmata y que regalarán los cachorros, “porque no serán de raza pura”.
El lunes en la clase privada de matemáticas y lengua española que me da su mamá le comenté mis ganas de tener una mascota. Ella me comentó que podía regalarme una hembra, porque los machos ya estaban asignados de antemano. Yo le dije que no importaba.


