jueves, 22 de octubre de 2015

Arsénico



No hay arsénico que cure
el miedo,
                         que cure,
No hay arsénico que borre
las manchas de mi piel.
No hay arsénico que borre
la cicatriz de una erupción.
No hay arsénico que cure
el veneno que corre
en la sangre de mi cuerpo.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Con Nicola Costantino y su doble frente al televisor



Esta tarde me paseaba con Cony de regreso a casa. Veníamos de Ciudad Universitaria y bajábamos desde Plaza España, cruzando casi “prodigiosamente” por los pasos zebras o peatonales que ningún conductor respeta, cuando nos topamos con el enorme Palacio Ferreyra o también conocido como el Museo Superior de Bellas Artes Evita. Una hermosa Mansión de estilo francés principios del siglo XX que siempre había llamado nuestra atención pero a la que nunca habíamos accedido porque siempre que pasábamos estaba cerrada. ¡Pero esta vez estaba abierta! Entonces nos apresuramos a entrar mientras el personal muy amable nos invitaba a pasar y nos advertían que cerraban a las 8:00. Fuimos caminando y deteniéndonos en el primer piso entre asombro y emoción. Hermosa arquitectura y raras y llamativas esculturas… Mis ojos vagaron sin detenerse en ninguna obra particular hasta que subimos al segundo piso y me paralicé al ver la fotografía de Nicola Costantino y su doble frente al televisor. Entre una especie de asombro, admiración y miedo intentaba comprender lo que había querido comunicar… veía al niño, veía su foto, veía lo sombrío de la imagen y no dejaba de preguntarme qué habría querido decir. Entre un flash y otro que la Cony me tiraba se nos fue el tiempo. Y yo regresé a casa prendado de esta maravillosa artista. 

lunes, 10 de agosto de 2015

Que me quiera, pero no tanto.



Contsanza Marchant/Fotografía by Flor Velásquez
“...the way poetry moves, and moves, is a truly beautiful thing.”
- Della Hicks-Wilson

Pienso en algo que una vez leí que dijera la Gioconda Belli, en que la poesía buena nos enseña a vivir, nos enseña la belleza y la miseria de la experiencia humana. Nos enseña que no estamos solos. Y me quedo con eso último: no estamos solos. Y así, como si nada, en uno de mis solitarios y a la vez repletos días en Córdoba, Argentina me encontré con la Cony (como le decimos de cariño). Mi queridísima amiga Constanza Marchant. Y desde entonces, no he estado nunca más solo. La poesía, las alusiones, los helados y el revoloteo en la biblioteca son apenas descripciones vagas de lo que va siendo esta gran amistad.

sábado, 8 de agosto de 2015

Sociología del amor



Reductos de realidad dentro de mí,
locus de control que hace que todo
parezca producto del azar.
Una enorme suerte:
Encontrar pedazos de vos cada mañana
en esta o cualquier otra raída bufanda.
Soy un productor endémico
de zonas limitadas de significados.
Mi concepto del espacio no puede
transmitirse lingüísticamente.
Mi “aquí y ahora” y el tuyo gravitan
juntos continuamente uno sobre otro,
otro sobre mí, otro sobre vos,
tocándonos mientras nos reducimos.