sábado, 18 de febrero de 2012

Postales desde el último piso

Flora Velásquez

Medir los sentimientos en tiempo-espacio- tierra siempre me ha parecido un tanto absurdo: “Tenemos cinco años de conocernos”, “te conozco desde mi infancia”, “tenemos una relación de diez años” “cursé la universidad con él y siempre fui su amigo”. Cuántas veces se utilizan estas expresiones para reforzar o dar por sentada la solidez de una amistad, de una relación en pareja o lo que sea. Yo no creo que el tiempo haga amigos.

Tengo una amiga cuyo encuentro fue lo más mágico y líricamente hermoso: la Flor de Mango, Flor del Mal, Pochole, Flora, Flower, Florinda y todos los nickname con los que la conozcan, me encontró, la encontré o nos encontramos; pero como sea que haya sido fue lindo. La Flor es la amiga más surrealista que he tenido hasta hoy. Puede parecer un frágil dominio de la expresión escrita que diga que no encuentro palabras para enunciar esa sincronía, pero no es así. Esta vez creo que no hay palabras para describirlo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Compartiendo el COCO


Portada de la agenda 2012/ COCO
Esta vez me animo a platicarles del COCO.  Y aclaro que no es la frutita tropical tan sabrosa que abunda por estas latitudes. Al grano: resulta que hace un año ingresé al Consejo de Comunicación (COCO) del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS). Luego de conocer a mi querida amiga Andrea en los talleres de abordaje mediático del VIH me animó a formar parte—voluntariamente-- de este grupo de adolescentes y jóvenes que tenemos ganas de cambiar nuestros contextos a favor de la justicia social, ecológica y los derechos sexuales y reproductivos.

Trabajar con el COCO por todo un año ha significado una experiencia realmente gratificante. El COCO es integrado por un multidisciplinario grupo de chavalas y chavalos que, mezclando herramientas de la comunicación popular, lúdica y arte; creamos conciencia social. Ahora mismo me encuentro muy feliz porque se han podido concretizar muchos proyectos. Se han grabado spots de televisión que ya circulan a nivel nacional, se elaboró el texto y arte de un planificador anual (agenda)  y la revista… ¡Todo un sueño! Y todo ello para que nuestra Nicaragua sea algún día la tierra que todos imaginamos.

Recuerdo con nostalgia aquellos días difíciles en los que tenía clases de 8:00 AM a 1:00 PM  de lunes a viernes en la universidad, luego sábado y domingo me iba a EL NUEVO DIARIO y tenía reunión un arduo día al mes con el COCO. Luego piensan que yo nunca he trabajado, pero no, yo sí he trabajado (¡sin ánimos de parecer pretensioso!...jejeje).

Ahora, pues espero que haya más COCO para rato. Y a propósito de sueños, por ahí con un amigo virtual que viene seguido a mi blog (mi estimado Aldo) estamos planeando aventurarnos en un proyecto juntos. Ya ven que yo tengo mucho de loco y de atrevido (y por eso me leen muchos anónimamente y no me siguen, pero igual a todos los quiero…jeje), Aldo es buen lector en todo el sentido de la lectura, creativo, y como se maneja la historia al revés y al derecho, pues ya sabrán lo que salga.  

"Carta de un niño a la naturaleza" dibujo de Waldir Ruiz (Agenda: Febrero 2012)





lunes, 13 de febrero de 2012

Qué cosa más linda, Rubén

—    ¿Ya lo querés ver?—
—    Desde que dijiste…
—    Mejor hasta que lleguemos y estemos cómodos—
—    ¿y qué me contás?—
—    Bueno, que estoy de vacaciones…
—    ¿y cómo te va con la revista?—
—    Bien. Vamos, acércate… ¡Míralo!—

jueves, 9 de febrero de 2012

Saliendo del estado zombie...

 Empecé por los lugares que mostraban más señales de abandono: yo. Luego de recibir y seguir las recomendaciones de medicina natural de “Me109cito” (uno de mis lectores favoritos) decidí empezar a bañarme con manzanilla y por ahí vino el estado relajación tipo zen en el que estoy entrando ahora. La verdad es que desde los últimos meses del año pasado andaba en un estado zombie multifactorial del que considero ya estoy saliendo.

Voy avanzando paulatinamente en mi monografía, quizá marzo o abril sean testigo de mi última hazaña en la universidad. Me he divertido mucho porque la investigación de campo empezó y he conocido gente súper. Mi cuarto también mostraba señales de abandono así que empecé a limpiarlo y echar a la basura todo lo que no utilizo. De paso, entre tanta limpieza, eliminé y bloqueé a unas cuantas personas molestas de mi cuenta de facebook: Si supuestamente no quieren saber nada de mí, ¿Para qué tienen mi facebook?

Aunque ya empiezo a salir de ese estado zombie aclaro que sigo con mis asuntos y problemas de los que no acabo. Por ejemplo, siento una enorme nostalgia por el periódico y por gente que ya no veo. Me desvelo casi siempre, me levanto tarde y la rutina sólo se ve interrumpida cuando veo a mi compañera de tesis (que también es rutina) o cuando yo decido salir por ahí, que no es tan seguido. Sin embargo, estoy bien  e intento seguir mejor. Enero y febrero suelen ser anquilosados y lo mejor viene adelante y, pues, amor y comida no me falta. Por otra parte estoy contento con el resultado de algunos trabajos que he realizado y eso me carga las pilas.

He estado leyendo un poco de poesía e intento leer nuevamente la novela  El túnel de Ernesto Sábato. Lo leí hace bastante tiempo atrás y deseo volver a vivir la emoción. Nunca he leído un libro dos veces e intento hacerlo. No tengo adicciones, la ansiedad la manejo con otras cosillas y, exceptuando el desvelo, vivo saludablemente. No tengo lista de metas, nada más decido hacer cosas nuevas y mejores.  Amo las cosas que he hecho, no me arrepiento de nada, pero en la vida a veces es bueno virar el volante y coger otro camino… 

Autorretrato del estado zombie by Waldir Ruiz

lunes, 6 de febrero de 2012

Berman Bans sobrevive a un naufragio

"VIAJE" by Waldir Ruiz
 Está más que comprobado que literatura puede dejar un profundo testimonio del espíritu humano, caso particular, la poesía que Berman Bans nos presenta en su primer poemario “Bitácora de un naufragio” contiene esa expresión híbrida entre el pensamiento puro y el arte. Es el testimonio—poético— de un hombre que se ve zambullido en una doble catástrofe: ser partícipe de la realidad de un país como Nicaragua y, por otro lado e inherentemente, su crisis personal que lo lleva urgidamente a plantearse qué es y hacia dónde va.

Es así que mediante la vieja analogía entre el marinero y la vida, compila la poesía que es fruto de esa búsqueda del sentido de su vida y nos entrega un poemario apretado de vivencias, pensamientos y negaciones personales. Como toda poesía, la suya es palabra en el tiempo y se inscribe, a pesar de que él ha dicho que son poemas escritos en su adolescencia, en un tiempo que parece seguir siendo el de hoy. Quizá porque la crisis que sacude a Nicaragua sigue siendo la misma. A lo mejor es algo de lo que la literatura nicaragüense jamás podrá escapar: esa realidad muy bien conocida por todos nosotros.

El poemario está dividido en cinco partes. En la primer parte me llama la atención el poema “La vuelta”, donde el joven poeta califica como “desnuda”, “pobre” y “hambrienta” la llegada de la poesía a su vida. Es como si la poesía aunadamente a su realidad intensificara su dolor y, a la vez, lo aliviara. Amo el apartado intitulado “La pétite mort” que contiene una dosis justa de erotismo.

Muy al estilo dariano, Berman Bans sabe rendir homenaje a aquellos autores que lo han influenciado, de ahí que los nombres de Mallarmé, Fernando Pessoa o Jorge Luis Borges, estén plasmados en sus poemas. Y las alusiones no sólo se reducen a las literarias, el poema “Efemérides” dedicado a Janis Joplin podía dar pistas de lo que era el autor cuando escribía la obra. Y así cada apartado de la obra va develando como el diario de un viajero todo su peregrinaje, transiciones y maduración.

Advierto en la forma de sus poemas influencia de la vanguardia española con el ultraísmo. Los poemas son como dibujos serpenteantes y concatenados, unas veces como escalera, otras veces, las palabras se dejan caer como lluvia, de gota a gota, hasta terminar, a fin de conseguir ese efecto visual (tipografía) que refuerza el fondo.

Podría señalar que como temas fundamentales de este poemario están aquellos que responden a las exigencias de una sociedad que los necesita: el amor; la patria: su paisaje y su historia, la religiosidad presente en la retórica poética de Bans y la mujer como tema erótico (un tópico modernista) están presentes. Evoca genuinamente todas sus influencias y la tradición poética.

Lo anecdótico aparece difuminado tras la añoranza de una Managua que crece vertiginosamente a orillas de un enorme lago contaminado. No es sólo el naufragio de Berman, es el naufragio de toda una nación. Este es, a mi juicio, el elemento metafórico primordial de su poemario.

Panteos

Desnudos
               posamos
                             el uno
                  común 
en el otro;
el alma puliendo la piel,
aunque seamos
espejo de polvo,
abrasada ceniza en desamparo
y total desnude.
En ese instante,
único,
             agónico,
                         también,
               amor,
somos Él.        

(Del poemario “Bitácora de un naufragio” de Berman Bans)