China's coloured mountains/ Les filles du jardin |
A veces sólo es necesario verle: Contemplar la
posibilidad. Amo las posibilidades, no me interesan las verdades ni los hechos,
solo las posibilidades. Una posibilidad es capaz de acercarme a lo que yo soñé
anoche, al recuerdo que quedó esta mañana, a lo que imaginé que sería. Antes me aferraba a las posibilidades de los
múltiples caminos. De la multiplicidad de ideas y pensamientos yo escogía
siempre lo negativo. Y era yo una implosión, un cataclismo, un derrumbe que no
me llevaba a ningún lado. Pero ahora yo contemplo las
posibilidades, aunque muy en el fondo sepa que quizá tampoco van hacia ningún
lado. No lo sé. ¡Pero me gusta contemplarlas! Si, lo sé, no me quedés viendo de
esa manera; pero me gusta ese vidrio al que yo llamo posibilidades. Estos años
que, a lo mejor no son muchos, me han dado esa gracia, ese poder. No sabés
cuánto me gustan las posibilidades. Cada vez que él se acerca a ese vidrio
limpio de posibilidades a mi me alegra, siento algo muy fuerte aquí. Tocá.
¿Sentís? Es eso lo que me motiva. Lo que me hace seguir. Y es así como lo veo,
muy cerca de mí, lo único que nos separa es ese vidrio de posibilidades. ¿Me
explico?