voy a escribir un poema con expresiones
que leí stalkeando personas en Instagram
en una noche de insomnio forzado donde
intentaba distraerme a fuerza de
aparentemente tener todo el tiempo del mundo
voy a escribir un poema con expresiones
que leí stalkeando personas en Instagram
en una noche de insomnio forzado donde
intentaba distraerme a fuerza de
aparentemente tener todo el tiempo del mundo
Hace 25 años una joven Shakira, con el pelo alaciado y negro se daba a conocer en Latinoamérica con un álbum contundente, circular, sin ninguna canción que se prestara a skip, con letras que te dejaban pensando y con rimas pegadizas que se fundían en una voz potente entre un vibrato y un yodelling desangelado e inusual en las cantantes baladistas de la época. Una Shakira de 18 años con un fondo floreado y una mirada retraída se presentaba descalza con su guitarra a cuestas ante el mundo. Iniciaba una de las carreras más hermosas y consolidadas en la industria musical en Latinoamérica y el mundo.
José era el hermano de en medio. Pareciera que nacer a la mitad de la camada automáticamente lo colocara en un lugar subvalorado, como si desde el mismo instante de su nacimiento todo estuviera confabulado para marcar su destino de la manera menos favorecedora. Eran finales de los años 70s en la Nicaragua tropical post terremoto, el inicio del fin de la dictadura somocista, el inclemente sol que pareciera detener el tiempo en este pedazo de tierra maldito porque claro está que la belleza salvaje siempre será una maldición.
O simplemente no recuerdo qué sueño, pero hace unos días tuve un sueño raro, creo que fueron las tres cervezas y la sopa que me tomé antes de dormir. Resulta que estaba “recién juntado” con mi novio, estábamos estrenando departamento. Este novio chistosamente era el actor Armie Hammer (así de hermoso, ya quisiera), o al menos se le parecía, yo me sentía emocionadísimo, con respiración acelerada, lo vi en calzoncillos blancos recostado en la cama de dos plazas, le notaba su erección y cuando estaba a punto de besarlo escuché llorar a nuestra mascota, que coincidía misteriosamente con mi gatito Blue. Él salía corriendo al patio y yo algo angustiado iba detrás de él. Llegamos al jardín y vimos al Blue debajo de un árbol, muerto bocarriba, siendo devorado por un montón de alacranes que explotaban de su cuerpecito como si fueran gusanos. Así en cuestión de momentos en el mismo sueño pasé de un nerviosismo enamoradizo a la angustia y el miedo más horripilante, despertándome todavía con la sensación desagradable y placentera de los dos momentos.
los usurpadores de discursos
de los ladrones de historias
de expertos en mezclar medias mentiras con
medias verdades
me rehúso a renunciar a mi historia
a mi alegría
al pequeño mosaico de mi vida
a este puzzle colectivo de derroteros y
derrotas
a un país que me gané caminando
así como conservo tu olor en mi memoria
olfativa
hasta que pueda volver a tu cama y rozar
mis dedos
en la palma de tus pies