En el imaginario social, colectivo y popular las personas nicaragüenses tienen una forma bastante especial de percibir y describir las disidencias sexuales y de género de su entorno. Es un conocimiento popular bastante desapegado de las categorías elaboradas y construidas por la teoría queer o el movimiento LGBT a nivel internacional u occidental. Es a su vez, una nomenclatura pragmática y despectiva que reduce las disidencias sexuales y de género al término cochón/a construyendo desde este discurso algo que perfectamente podría entenderse como “tercer género” en códigos simbólicos que construyen realidades, desde prácticas sexuales hasta acciones discriminatorias y violencias que, lamentablemente muchas veces, terminan en crímenes de odio.