Estuve leyendo a principios de este año una “antología
personal” de Jorge Luis Borges que me prestó mi amiga Marcela del blog “Crónicas alicoradas”.
Se trataba de una vieja edición del Club
Bruguera, un pequeño libro amarillo que le heredó su padre. Hoy decidí devolvérselo
después de meses en mi mesita de noche.