Despedirse de
la ciudad con el miedo de no poder volver. Despedirse de la ciudad tras haber
sido transformado por ella. Llorar por aquellas cosas que nunca deseaste que
pasaran, por las que no se cumplieron y por las que sí sucedieron. Por las
miradas inesperadas que nos cambiaron para siempre. Córdoba estaba ahí como si
nada hubiera pasado.
