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miércoles, 18 de abril de 2012

"Tenue rumor de túnicas que pasan"


"Something you don´t like" by Waldir Ruiz (Day 17 photoadayApril)
El poema “Tenue rumor de túnicas que pasan” del poeta español Antonio Machado lleva como contenido esencial el dolor que pesa tras la pérdida de un ser querido y la tristeza profunda que provoca en el ser humano que vive esta situación cuando se expone ante un momento que lo hace rememorar el día en que se llevó a cabo el sepulcro.
Cabe señalar que el recuerdo desempeña un papel muy importante dentro de la producción poética de Machado y en este poema no es la excepción, pues los elementos rememorativos para el “yo lírico” que experimenta un sentimiento de tristeza, desolación y duelo son el “Tenue rumor de túnicas que pasan…” y las campanas de la iglesia que suenan y le provocan llanto al recordar—quizá—la ausencia de ese ser perdido.
En este sentido, podemos decir que ha basado la escritura de este poema en le vivencia de la pérdida de un ser querido o muy cercano familiarmente a él, y lo recuerda con el trinar de las campanas y la procesión que pasa por la calle, es decir, el ritual religioso evoca en él todos esos sentimientos lúgubres relacionados con la vivencia ya mencionada.
La actitud psíquica que tiene el “yo lírico” hacia el sujeto lírico es afectiva, también transmite en todo el poema una aceptación dolorosa ante la muerte (inherente al ser humano), sin embargo no todo es desolación porque en la última estrofa del poema deja entrever que a pesar de la muerte o pérdida de alguien la vida sigue y aguarda en sí misma la ilusión de seguir adelante.
Este autor parte de esos elementos externos como el ritual religioso que va a pasar por la calle y el sonar de las campanas, entre otros, para manifestar cómo se va sintiendo por dentro (el “yo lírico”) y así los elementos como “ascuas mortecinas”, “los blancos fantasmas lares” etc. van connotando su estado de ánimo durante todo el poema.
De manera que, utiliza adjetivaciones sencillas como “infértil tierra”, “blancos fantasmas”, metáforas como “lágrimas sonoras”, sinécdoque como “las túnicas que pasan” para hacer alusión al cortejo fúnebre o ritual de los sacerdotes y la personificación de las “campanas sueñan” destacando al elemento sonoro que produce en él ese oscuro recuerdo de duelo y dolor que le pesa en su alma.
 
Tenue rumor de túnicas que pasan
¡Tenue rumor de túnicas que pasan
Antonio Machado/Fotografía cortesía de ELESPECTADOR.COM
sobre la infértil tierra!
¡Y lágrimas sonoras
de las campanas viejas!
Las ascuas mortecinas
del horizonte humean…
Blancos fantasmas lares
Van encendiendo estrellas.
--Abre el balcón. La hora
De una ilusión se acerca…
La tarde se ha dormido
y las campanas sueñan.
Antonio Machado (1875-1939)
Poemario: "Soledades" (1899-1907)

domingo, 1 de abril de 2012

“SIN PALABRAS”

"Sin palabras" (dibujo) by Waldir Ruiz
Uno de los poemas más hermosos que he leído de Gioconda Belli es “Sin palabras”. El poema se desprende del poemario “De la costilla de Eva” (1986). Este poema, en particular, me sorprende por la sencillez del lenguaje, la visión ecofeminista que ya traía por aquel entonces su autora y el tratamiento sutil del tema íntimo-amoroso en especial.
Este poema llegó a mis manos en una hojita suelta cuando estudiaba  secundaria y me ofuscó tanto que guardé el papel entre los libros que yacen en un estante de mi cuarto. El poema evocó una gran imagen en mí que luego decidí representarlo en un dibujo que también guardé. Y es que el poema toca el mal común: el amor, pero el amor que se le profesa a alguien que, aunque nos ame, nunca nos podrá amar de la forma en que nosotros esperamos.
Esa imagen de la mujer enamorada de un árbol encarna la imagen de la mujer que ama a un hombre cuya parte afectiva ha sido cercenada, un hombre cuya condición de hombre se parece a la condición vegetativa, pues siente y vive, pero no puede expresar su afecto abiertamente como lo hace la mujer. Todo esto por el sistema patriarcal y machista al que la autora critica. También se hace sentir la impotencia afectiva, sexual y la frustración que conlleva este amor inequitativo, porque el patriarcado no sólo vuelve inequitativo el orden social; si no también el amor (y afecta a hombres y mujeres).
El poema inicia con la expresión magistral de un ser creador: “Yo inventé un árbol grande…”, en este caso el yo lírico es el de una mujer que, como casi todas, son piezas fundamentales a la hora de fomentar o deconstruir las lecciones del sistema tradicional y patriarcal. En este sentido, la mujer representada por ese yo lírico que narra su “amor hacia un árbol” asume la responsabilidad  con esa frase inicial y nos muestra poéticamente las consecuencias que inexorablemente sufre.
Por otra parte, el árbol es un gran símbolo: es vida, es un hombre, es Dios, es el padre. En esta ocasión Belli lo utiliza en su connotación específica como hombre, sin descuidar la connotación relacional de patriarcado ligado directamente a Dios. El poema es en sí una gran personificación, construido sobre una base de verso libre y apoyado en otras figuras o tropos literarios como la reiteración y la enumeración, que le confieren un desplazamiento rítmico.
Es sin duda un gran poema. Dicen que la simpleza es un defecto y la sencillez una virtud, teniendo clara la diferencia entre estos dos términos afirmo que, doña Gioconda Belli parece haber encontrado esa virtud en este poema, porque decir mucho con poco en arte es líricamente hermoso. Así, seamos árboles o humanos, todos nos hallamos representados en este poema.

sábado, 10 de marzo de 2012

“SALUTACIÓN A LEONARDO”


A mi maestra, María Inés Barrios

Este poema es la segunda y última salutación explícita que hace Rubén Darío dentro de su poemario “Cantos de vida y esperanza”, después de la “Salutación al optimista”. “Salutación a Leonardo” es el saludo que el maestro modernista hace al “hombre universal” del renacimiento: LeonardoDa Vinci.
En “Azul…” Darío se planteó como temática la defensa del arte y del artista, expresado en numerosos cuentos y poemas, por lo tanto, podemos destacar que en este tercer gran poemario Darío trae a colación una de sus tantas preocupaciones ya planteadas desde sus inicios en el arduo camino literario que escogió.
Desde la primera estrofa del poema Darío plasma, mediante una especie de invocación al pintor del renacimiento, la indiferencia que la sociedad tiene hacia el arte y hacia el artista. Señala que la estirpe del italiano también es indiferente: “¡Tu Aurora! Que estirpe de la indiferencia la mancha…”
El poema sigue como una sucesión continua de alabanza al renacentista, mientras destaca a grandes rasgos lo que fue la vida del pintor como icono de la genialidad artística y humana. Entre esos aspectos denuncia la opresión que la iglesia Católica ejerció sobre la ciencia, el oscurantismo en que la sometió, por lo tanto, destaca la labor de Da Vinci en esas situaciones sociales. “Maestro si allá en roma quema el sol de Segor y Sodoma la marga Ciencia de purpúreas banderas, tu gesto la palma nos da redimidas…”  Cabe señalar que la polifacética personalidad y genialidad de Leonardo en su tiempo le ganó el repudio de la iglesia y el título de mago.
Rubén nunca descuida los elementos que han caracterizado su poesía, de manera que, además de incluir motivos Leonardinos como  La Gioconda o Florencia, Italia, también incluye alusiones clásicas de lo griego y lo romano; en este caso inserta a Pomona la divinidad romana protectora de los árboles frutales o de la naturaleza en general desde la primera estrofa exaltando por  consiguiente la figura del ilustre Da Vinci.
Ya en las estrofas finales Darío hace alusión a una historia bíblica, como lo es la de Esther, en este caso se vale de personajes de esa historia como el  rey Asuero, a quien dentro del relato bíblico se narra que deberían de visitar los jóvenes al cabo de doce meses después de una rigurosa preparación donde los primeros seis meses se ungían con óleo y mirra, y los otros seis meses con los perfumes de las mujeres (Esther 2,12).
 Utilizando este intertexto Darío nos plantea que el arte purifica más que cualquier ritual religioso, por lo que no importa que el rey no reciba a Leonardo, pues su arte lo redime y lo purifica más que la mirra y el óleo. También plantea que Leonardo utilizó su arte para subyugar sus pasiones humanas.
Por otra parte, un aspecto que es muy importante señalar es que como elemento característico de este poemario a diferencia de los anteriores, Darío, expone más sus propios sentimientos. Hay una especie de identificación de artista por parte de Darío con el pintor italiano y eso lo podemos constatar en la segunda estrofa donde Darío simbólicamente une su arte al arte del “hombre universal”. “Sonrisa más dulce no sabe Gioconda… hermanan en una dulzura de luna que suave resbala…y el verso del ala del mágico Cisne, sobre la laguna”.
En este caso Darío añade el símbolo de su poesía: el Cisne, al paisaje de los cuadros de Leonardo, en los que predomina de fondo paisajes sombríos y lagunas solitarias.
En lo que se refiere a lo estilístico Darío estructuró este poema en setenta y seis versos “semilibres”, pues hay combinación rimada. Abundan los pentasílabos, decasílabos, endecasílabos y algunos alejandrinos. Utiliza a modo de estribillo “Los bufones que hacen sonreír…”, adjetivaciones como “purpúreas banderas” “divino monarca” etc. Hay una personificación de la Aurora en el inicio del poema y abundan los símbolos que suelen ser motivos de la poesía dariana: Cisne, Pomona, Luna, Laguna, Roma, Sodoma, esfinge, rosas, Gioconda etc.
La Gioconda o Mona Lisa, pintura de Leonardo Da Vinci, imagen cortesía de Arte España.