En mayo de este año fui a
Buenos Aires sin más razones que rencuentros, polvos mágicos y amor. Lo hice a
través de un grupo de Facebook en el
que viajeros comparten asiento en sus autos y así también gastos, las horas del
viaje y la buena compañía. Yo no podía tener más suerte pues justo cuando tenía
ganas de viajar a Baires, salió la oportunidad de hacerlo.